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Saraconcho, Una leyenda, una realidad.

Por: Gatomontes09


La región andina colombiana caracterizada por un sinnúmero de leyendas que guardan estrecha relación con las vivencias de sus moradores, que recrean en cada espacio sus creencias valores, su cultura, sus temores y su propia forma de explicar los elementos de su entorno juegan de forma magistral con la herramienta fundamental del ser humano, el lenguaje, generalmente de forma oral que se transmite generación tras generación como herencia o patrimonio cultural de estos pueblos. 

 

Dentro de ese cúmulo de tradición oral se encuentran leyendas como El duende, el guando, la viuda, el silvador, las ánimas, entre otras. La leyenda a la que hoy hacemos referencia se sale de su característica y se combina con la realidad que la hace más interesante y digna de ser leída:

Alrededor de un pequeño arroyo que nace en las partes altas de la vereda de Angoní, de sectores nombrados por los moradores de esta región como la Ensillada y el Chorrillo, la cual en su descenso forma límite con el corregimiento del Carmen específicamente con la vereda el Cidral se ha tejido una leyenda que para propios y visitantes muestra un realismo espectacular que al estar en la región parece mas realidad que leyenda.
En tiempos anteriores de los abuelos cuentan que este arroyo se deslizaba caprichosamente por entre los laureles arrayanes, cordoncillos, olivos y pastizales que crecían en sus riberas y que en sus cristalinas aguas pululaban peces propios del agua dulce, su monótono ruido se confundía con el trinar de los pájaros que acampaban en sus alrededores y el viento arrullador del bosque; pero como dicen los moradores que lo bueno dura poco un día llegó un visitante inesperado a donde una de las señoras más ricas de la región que vivía en las partes altas precisamente de donde nace la quebrada, la señora tenía un carácter muy fuerte y era muy orgullosa al ver al señor que se acercó a su vivienda se hizo negar, pero ante la insistencia del forastero decidió salir pero lo hizo de muy mala gana, el forastero la saludó amablemente mientras ella se mostró indiferente y le preguntó que cual era la insistencia en hablar con ella, porque no tenía mucho tiempo a lo que el visitante le respondió humildemente que no era su intención incomodarla, pero que él era de muy lejos y necesitaba que le ayudara con una bestia de las muchas que ella poseía para poder seguir su camino, la señora le respondió que ella no tenía nada para donar y que si solo esa era la razón de su visita se podía retirar, ante la negativa el extraño le solicitó un poco de comida y la señora le ordenó a uno de sus criados que le diera un poco de comida que habían preparado para la marrana que estaba parida; el criado cumplió la orden y le entregó un plato de esa comida; el hombre con los ojos llenos de lagrimas la aceptó y momentos después desapareció del lugar y cuentan los campesinos que a eso de las dos de la tarde se inició de un momento a otro un huracán que produjo un ruido estremecedor y posteriormente una intensa lluvia acompañada de descargas eléctricas que aterrorizaron toda la región, se oscureció por un buen rato y cuando la tempestad se calmo y el día volvió a su normalidad la vivienda de la señora Sara, que era el nombre de la señora había desaparecido totalmente al igual que todas sus pertenencias, dicen los labriegos del sector que se la tragó la tierra, al igual que los criados y su ganado, el arroyo había represado tan fuerte que corría entre el bosque arrastrando lo que encontraba a su paso, sus cristalinas aguas se habían tornado gris oscuro y ya no inspiraba tranquilidad sino temor .
Según los moradores a la señora Sara, el creador la castigó por su soberbia, hundió sus terrenos y desapareció sus ganados y sus enceres, y desde ese momento el inofensivo arroyo se tornó de un color oscuro semejante a un concho, dicen los habitantes y de ahí su nombre. Desde ese entonces se conoce esta quebrada con el nombre de Saraconcho, y adquirió tal fama que propios y extraños hablan de ella, unos por su leyenda y otros por el calvario que les ha hecho vivir; porque esta quebrada en temporada de invierno es un terror pasarla ya que en cualquier momento bajan lentamente toneladas de lodo que hoy no dejan ni el rastro de su antigua ribera, ha arrasado fincas y viviendas en su recorrido. Muchos de los pasajero o transportadores que les ha tocado pernoctar en este sitio cuentan haber visto en las noches bajar por la quebrada una señora con una marrana parida detrás haciendo osar estos animales y haciendo crecer la quebrada.

Leyenda o realidad los habitantes de esta región han sufrido año tras año los efectos de esta quebrada en la temporada invernal desde hace mucho tiempo, hoy parece ser que por fin el anhelado puente que se había convertido en un fortín electoral de cada dos años va tomando forma y no va a seguir siendo leyenda, sino una realidad que hace mucho tiempo debió ser.

 

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