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Capellanías, mi verdadera Colombia.

Informe de salida de campo.

Por: Katerine Macías y Angy Papamija Grado: 11.1

 

El día14 de agosto de 2012 a las 6:30 a.m., el grupo de investigación Defensores del Macizo, partió desde el Parque Vallecilla  hacia el corregimiento de Capellanías. El primer  sitio de estudio se dio en Guayabillas, a las 7:39, a una temperatura de 25 °C,

donde se encuentra el cruce hacia Popayán y hacia el corregimiento de La Carbonera,  esta región posee unos suelos ácidos en donde abundan las plantas mimosáceas (comprenden plantas leñosas, normalmente con espinas, con hojas compuestas y provistas de estípulas)  y melastomatáceas  (se identifican fácilmente porque sus hojas son simples opuestas, no poseen estipulas ni exudado u olor y porque sus hojas poseen venación  acródroma), las cuales no dan frutos, este territorio es excelente para siembra de los cítricos. El segundo sitio de estudio fue en La Carbonera  hacia  las 8:07, con una temperatura de 25°C, esta región se caracteriza por su clima cálido y sus cultivos de yuca, maní, habichuela, noni y ají. Después de este recorrido y hacia las 9:20, llegamos al corregimiento de Capellanías, aquí la temperatura era de 34 °C, inmediatamente nos dirigimos  a recorrer una parte de la cabecera del corregimiento de Capellanías, caminamos por un magnifico valle que en el  transcurso de los años ha ido dejando el Río San Jorge. En un lugar cercano de allí, la montaña produce naturalmente agua salada, que los campesinos aprovechan para fabricar sal, mediante un largo proceso en ollas de cobre y a fuego muy alto, también esta agua es utilizada como alimento para el ganado, de aquí el nombre que se le ha puesto: El Salado.

 

En este recorrido observamos que su agricultura se basa en maíz, plátano, yuca y frutas como el mango y el limón; sus tierras tan áridas no permiten que la agricultura sea la mejor, pero los campesinos aplican conocimientos ancestrales y siembran con las fases de la luna y sus cosechas mejoran, su mejor fase lunar para sembrar es la llena. Capellanías cuenta sólo con una escuela llamada Escuela Rural Mixta Capellanías, donde hay 42 niños,  3 profesoras y una directora; sus estructuras no son las mejores, por lo cual el restaurante no puede ser utilizado; la biblioteca cuenta sólo con 50 libros y la sala de informática con 3 computadores en muy mal estado, lo cual no garantiza de ninguna manera la calidad de su educación. La pobreza en este corregimiento abunda como la alegría contagiosa de su gente, que no se dejan derrumbar por los problemas económicos, antes por lo contrario, aprovechan las  cosas más mínimas que les llegan. Los lugareños hablan de que posen un  tesoro, que cuidan como a su propia vida y este tesoro es el río, que les proporciona prácticamente la vida, les brinda lo más importante el agua que sacan de una resaca (hueco hecho  en la orilla del río), además de refrescarlos por las tardes en la inclemencia del clima. Sus habitantes poseen una cultura muy ancestral, ya que son descendientes de un antiguo palenque, del  cual hoy día se siguen conservando  sus costumbres, en la comida, los bailes  y especialmente en el carisma de su gente.

 

Capellanías fue reconocido como el segundo palenque a nivel nacional y aun así su situación es precaria, pues estas tierras han sido abandonadas por parte de los entes gubernamentales y privados que no hacen presencia con recursos básicos y necesarios para garantizar una digna calidad de vida, pero a pesar de las circunstancias estas personas nos dejan una gran enseñanza de valorar todo lo que tenemos, de no quejarnos  por cosas que no valen la pena, tanto así que esta gente dice que después de que haya sol y río todo estará bien.

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