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Una experiencia para contar

Actualmente existe una problemática en nuestra sociedad, el hábito de leer y escribir se ha perdido con el tiempo. La tecnología nos ha invadido y es triste decir que nosotros los jóvenes nos interesamos más por un teléfono celular que por un libro, preferimos consumir sustancias psicoactivas que practicar otras actividades para nuestro beneficio físico y mental,

esta problemática se refleja en el ámbito tanto académico como social de los estudiantes dejando como consecuencia malas notas, y una mala convivencia tanto con sus compañeros como directivos, por tal razón decidimos integrarnos a este grupo, con la esperanza de recobrar poco a poco hábitos tan importantes como la lecto escritura, que nos sirve para cambiar de forma asertiva nuestra mentalidad y evitar caer en vicios modernos en los que tanto se ha sumergido la niñez y la juventud actual.

Entrar al grupo fue fácil lo difícil fue acostumbrarse a él, ya que el estar ahí implicaría asumir nuevas responsabilidades independientemente de las que teníamos con el colegio, al principio fue difícil pero éramos conscientes de que si queríamos estar ahí debíamos acostumbrarnos al proceso y si, muchas veces fallamos, nos rectificamos y volvimos a empezar porque de eso se trata, de aprender a tomar las críticas y convertirlas en mejoras para el crecimiento personal, aceptamos que el ser parte de este grupo no nos convierte en estudiantes perfectos, todos lo seres humanos nos equivocamos y nosotros no somos la excepción, el entrar a este grupo no nos vuelve personas exageradamente inteligentes ni muchos menos las personas mas sabias que hayan existido, como muchos piensan, pues como adolescentes también tenemos fallas y defectos, pero lo más importante es aprender de los demás, trabajar duro para cambiar lo que está mal y no rendirnos cuando las cosas no salen como esperamos, eso tal vez sea lo mejor que me ha dejado el grupo, más que cualquier conocimiento una enseñanza para la vida.
En el proceso reímos, lloramos, nos divertimos, conseguimos nuevos amigos, aprendimos de ellos y ellos aprendieron de nosotros, viajamos, conocimos lugares extraordinarios, vivimos infinidad de momentos que nunca se borraran de nuestra memoria, nos relacionamos con diferentes culturas y nos sorprendimos con lo que el mundo tiene a nuestro alrededor y a veces no nos damos cuenta, conocimos nuestras raíces, aprendimos a valorar este hermoso lugar en donde hoy vivimos, cambiamos nuestra mentalidad y trazamos metas para nuestra vida, que seguramente nos llevarán a ser excelentes ciudadanos en el futuro, y mejores jóvenes en el presente. Aprendimos a respetar las opiniones de los demás estén o no de acuerdo con las nuestras, a no callar cuando algo nos afecta, ni quedarnos de brazos cruzados cuando el mundo va de mal en peor, a ponerse en los zapatos de los demás antes de juzgar y a no lanzar juicios sin argumentos y es verdad que una minoría de jóvenes no va a poder cambiar un problema que viene desde el núcleo de toda sociedad, pero como miembros activos del centro de investigación nos sentimos comprometidos a aportar nuestro granito de arena para acabar con esto que nos está destruyendo.

Con el tiempo nos fuimos dando cuenta que más que una obligación, para nosotros se convirtió en un espacio de aprendizaje, en donde trabajamos juntos, un lugar en donde si no sabes algo viene otro y te lo enseña, poco a poco, sin prisa pero con exactitud, un lugar en donde te expresas sin miedo ha ser juzgado o rechazado, ojalá que día a día podamos ir creciendo más, corrigiendo errores pues no somos un grupo perfecto, pero el solo hecho de aprender tantas cosas, de cambiar tantas mentalidades y vivir tantas experiencias ya lo hace un grupo merecedor de todo lo mejor y por eso hoy les damos gracias porque más que un equipo somos una familia que va creciendo cada día más.

Por tal razón invitamos a unirse a este grupo de trabajo para que juntos podamos realizar un mejor trabajo investigativo e ir aprendiendo cada vez más los unos de los otros.

Por: Germán Ruano, Mónica Lucía Muñoz, Dary Yaqueline Gómez, Maria Jose Daza, Lady Cristina Imbachí.

 

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